Un alucinante viaje por el mundo, sin trama, solo segundos en las vidas de las personas. No son sólo los paisajes espectaculares, son los rituales, las manías de las sociedades, las emociones, el ser primitivo y el moderno, la relación entre el hombre y la naturaleza, la majestuosidad, la espiritualidad, la vida.

Este documental del director Ron Fricke, que, sin decir una sola palabra en una armoniosa secuencia de imágenes lleva al espectador a recorrer 24 países, te deja perplejo al mostrar la complejidad y vastedad de este mundo, y del espíritu humano.

Al final te quedas con el aliento contenido y con unas increíbles ganas recorrer cada uno de estos lugares y tratar de entender un poco más de esas diversas maneras de entender el mundo.

Es un filme sencillamente exquisito que vale la pena ver más de una vez y definitivamente ¡dejarse inspirar por él!

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