Ubicada en la esquina de la calle 9 Poniente con 7 Sur, se encuentra una de las cantinas con mayor tradición y arraigo dentro de la ciudad que, a pesar de haber pasado por épocas complicadas –una clausura en su etapa como “el jaguar”- continúa vigente ofreciendo variedad y el buen servicio que la han distinguido por más de 50 años: La Nacional.

A pesar de ya no contar con la denominación de “cantina” y ser ahora un “restaurante bar” por políticas administrativas, su clientela más frecuente la sigue considerando de este modo ya que las tradiciones de antaño se conservan y su ambiente la hace peculiar.

El ambiente

Como lo dice Jalil Medina, actual propietario desde hace 11 años, La Nacional es un lugar diferente al antro y al botanero, es un lugar “con un ambiente muy bonito al que se va a platicar, confesarse, hacer negocios y amigos, y es que a pesar de los cambios que ha tenido el local a lo largo de los años, la clientela se ha mantenido fiel y la mayoría de los que van una vez vuelven al día siguiente”.

Todo queda en familia

A pesar de haber sido fundada en 1940, este es un lugar que pertenece desde hace 54 años a la familia Medina, siendo Don Eloy el primer gran jefe de la misma para después legarla de generación en generación a través de los años.

Mujeres por aquí y mujeres por allá…

A pesar de que en sus inicios La Nacional destacaba por ser un lugar exclusivo para hombres, en tiempos recientes ha abierto sus puertas a las damas y señoritas que gusten pasar a tomar una refrescante bebida incluyendo en sus instalaciones un baño exclusivo para ellas.

Recomendaciones: clamatos, sangrías y piñas coladas

Curiosidades: su enorme puerta de cantina tradicional, se dice que es tan grande porque por ella solían entrar charros con todo y caballo para pedir su bebida espirituosa y después retomar el camino.

Texto: Marlon Andrade Montalvo

Fotos: Magaly Núñez

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