Tan pronto llegó el fin de semana invité a Bruno a Cuetzalan, Pueblo Mágico. Bruno es de esos tipos con alegría contagiosa, así que él, sería un buen viajero, amigo acompañante. 3 mil pesos fueron suficientes para compartir nuestra estadía en este asombroso lugar donde hicimos de todo. Andábamos con ganas de un tour en zonas arqueológicas, conocer grutas, meternos a nadar en ríos y cascadas, además de conocer el tianguis y visitar los santuarios de este pueblo; que en lo personal, cada vez que puedo recomiendo a los turistas, pues la magia sólo se conoce estando ahí.

Primer día: integración a la naturaleza

Reservamos una habitación para dos noches y compramos nuestros boletos redondos $1,784. Así que teníamos $1,216 libres para los dos.

¡Que calor tan rico hacia! Viernes 10:30am y ya estábamos en Cuetzalan. ¡Claro! porque salimos de la CAPU en el bus de las 6:30 de la mañana.

El hotel que elegimos estaba a varias cuadras del centro, tenia balcón en cada habitación y todo lo necesario para estar a gusto. Lo primero que hicimos fue vestirnos para la ocasión. Lo básico; traje de baño, una playera, pantalones cómodos, tenis y mochila -siempre necesitas otra muda y botellas con agua, créeme-. En el centro del pueblo nos encontramos a Antonino, el niño guía que ofreció su servicio para llevarnos a conocer las cascadas. Caminamos como 20 minutos pasando por vegetación y vistas increíbles, entonces llegamos a Las Brisas una imponente caída de agua de 17 metros, sentimos la fuerza de la naturaleza y sin pensarlo nos metimos a nadar en el agua fría; sin quejas, ni miedos, ni prejuicios. Maravillosa experiencia.

Pero hay más que vivir, por lo que la bús- queda se basa en la avidez que tengas para integrarte a la naturaleza, te recomiendo que encuentres cascadas como: Atepatahua, Velo de novia, El Salto y Cascada La Encantada, esta ultima se ubica en las montañas, una de las más bellas y sinuosas de la región.

En ocasiones, para realizar los recorridos tendrás que usar el transporte del pueblo (camionetas techadas de lona), donde el viaje resulta toda una aventura. El vehículo sube y sube por la carretera angosta en la que apenas caben dos vehículos a lo ancho, si se encuentran en una curva con un autobús, seguro alguno de los dos debe detenerse y dejar pasar primero al otro, ya que del lado derecho, está el talud de la montaña, cubierta de helechos, musgo, piedras magnificas y del lado izquierdo un paisaje hermoso que podrás admirar.

¡YOLIXPA Y A CENAR!

Poco a poco el ambiente se hace más frío, la densa neblina se anuncia al caer la noche y regresamos al hotel ¡Nos queda poca energía así que vamos por una recarga gastronómica!

Por las calles empedradas camina gente amable; las mujeres con sus trajes típicos llaman mi atención y pienso –Hoy vi a la mayoría de los pobladores sonriendo– Enseguida escucho un saludo, es un señor que atiende un lugar que ofrece “Yolixpa”; me cuenta sobre la bebida tradicional del lugar –Yolixpa endulzado hecho a base de hiervas endémicas y aguardiente, llévela-.

No dudé y la compré; al beberla suelta un sabor y aroma únicos que con tres tragos Bruno y yo ya andábamos mareados. No cabe duda que Yolixpa sólo para gargantas de acero, pensé. No me arrepentí de haberlo hecho, al atravesar el paseo que lleva al centro me sentí más feliz de lo normal. Luego respire un olor a elotes hervidos, Bruno y yo ya teníamos hambre. Nos metimos a una pequeña fonda a cenar una deliciosa cecina ahumada, típica del lugar, acompañada de tlacoyos que son elaborados con una masa de alberjón cocido y que una vez fritos se les coloca salsa, queso y cebolla picada.

SEGUNDO DÍA: CAMINO A LAS GRUTAS Y ZONAS ARQUEOLÓGICAS

Tomando colectivos se puede llegar a las grutas, cuesta 10 pesos, los niños guías siempre te ayudan, de cualquier manera se debe tomar el camino que conduce de la ciudad de Cuetzalan a la Junta Auxiliar de San Miguel Tzinacapan, después de unos 4.5 kilómetros llegas a la gruta Atepolihui, un lugar bastante seguro y accesible el costo es de $60. Algo que debes saber es que hay una gruta misteriosa, según los nativos la gruta Chivostoc es muy temida porque se cree que el espíritu de la persona que ha entrado se queda, así que una vez fuera de la gruta la persona tiene que decir en voz alta “ya vámonos” para que su espíritu no se separe de su cuerpo y quede atrapado para siempre. El municipio también tiene más extensión de grutas: Cohuatichan, Zoquiapan y Del Murciélago.

De regreso conocimos las zonas Arqueológicas Yohualichan y Cantona; la primera fue habitada por Totonacas, la segunda se llama “La casa del Sol” y cuenta con la característica de tener 24 restos de canchas para el juego de pelota. He aquí la magia de este valioso Pueblo.

Agradecidos una vez más por conocer a profundidad lo que guarda este territorio, nos disponemos a probar un delicioso “Mole Cuetzalteco” en el “Café Mesón Don Chon”. ¡Tienen que probarlo!

(sigue esta historia en el próximo Miércoles de Municipios…)

Por: Fabiola Zepeda

 

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